La inteligencia emocional en líderes: escuchar las emociones

Los jefes y jefas deben reconocer sus emociones y las de los demás. Debe poder nombrarlas y entenderlas para saber canalizarlas.

Antes de ser elegido como el tercer CEO en la historia de Microsoft, a Satya Nadella le llamó la atención una caricatura sobre las compañías de tecnología. Todas estaban ilustradas como redes interconectadas, excepto la firma en la que llevaba 24 años trabajando. En la imagen, Microsoft aparecía representada con tres grupos apuntándose entre sí, con armas.

Esto le molestó. También le entristeció que los equipos al interior aceptaran como verdadero el mensaje de la caricatura. Así que, una vez nombrado cabeza de la compañía, convocó a una reunión de directores para que cada uno hablara de sus emociones, pasiones y filosofías de vida.

Nadella cuenta en su libro Hit Refresh que los citó en una área alejada y arbolada del extenso campus en Seattle, sin computadoras ni celulares.

La sesión fue guiada por un psicoterapeuta. Por primera vez, escuchó a sus colegas hablar sobre sí mismos y no solo de negocios, vio cómo algunos contenían las lágrimas al compartir historias personales e, incluso, él platicó sobre cómo tener un hijo con parálisis cerebral severa había cambiado su vida.

A ocho años de aquella reunión, Satya Nadella logró transformar la cultura organizacional y alcanzar un mayor crecimiento de Microsoft. De 2014 a la fecha, sus acciones pasaron de 35 a 300 dólares y, de esta manera, se convirtió en una de las empresas más valiosas del mundo.

La inteligencia emocional en líderes

Cris Bravo Monge, investigador en Liderazgo por la Universidad de San Diego y profesor del Tec de Monterrey y la Universidad de Guelph, en Canadá, advierte que se ha demostrado que cuando los líderes manejan adecuadamente sus propias emociones y las de su equipo, los resultados de la organización son mejores.

“Las emociones se ignoraron por mucho tiempo en el ámbito laboral, incluso eran bastante mal vistas. Sin embargo, sentir miedo, rabia, celos o alegría es una reacción natural y física, y no siempre tiene que derivar en una acción negativa. A veces, estar enojado puede convertirse en un catalizador para ser competitivo”, plantea el consultor costarricense ha colaborado con empresas de la talla de Nike, Michelin, Coca-Cola y Carlsberg.

El líder debe reconocer las emociones en sí mismo y en los demás. Debe poder nombrarlas y entenderlas para saber canalizarlas. Los especialistas en inteligencia emocional consultados por Tec Review explican que las emociones no se pueden negar ni cancelar. Se experimentan de acuerdo con el contexto.

Los estados de ánimo, en cambio, son más duraderos. La coach ontológica argentina Elena Espinal considera que todos estamos inmersos en alguna situación anímica que también podemos heredar.

La gente, las empresas y los países vivimos estados de ánimo que “no tienen que ver con lo que pasa” en el mundo, sino con cómo nos relacionamos con eso que ocurre.

“El estado de ánimo siempre existe, porque está marcado por tu relación con el entorno. Cuando te parece que el mundo es peligroso o agresivo, tu estado de ánimo es de miedo. Aunque no te des des cuenta, eso hace que todo lo que venga de fuera lo recibas con actitud defensiva. Los estados de ánimo también marcan nuestra relación con el futuro”, explica Elena Espinal, quien fundó Coaching Power -empresa formadora de coaches– y quien fue incluida en la renombrada lista Thinkers50 2021 Coaching and Mentoring Award Longlist, además de definir el concepto del líder como orquestador de estados de ánimo, que da título a este artículo.

El gran descontento

“Renunciamos porque no tenemos nada qué perder”, es la frase que repiten quienes se han unido al fenómeno de la Gran Renuncia o #GreatResignation, el cual, en Estados Unidos, ya suma a más de 4.5 millones de personas que han dejado sus trabajos.

Mientras la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) de ese país sigue registrando la tasa de abandono más alta de la historia, los especialistas en recursos humanos y liderazgo insisten en que la gestión de las emociones y estados de ánimo en los ambientes laborales influye para retener al talento y mantenerlo motivado.

Un análisis de la consultora Gallup, publicado en julio de 2021, asegura que revertir la Gran Renuncia implica atender el “Gran Descontento” y desconexión que viven los colaboradores en una empresa, y la solución se encuentra en los líderes de grupo, quienes deben darles un sentido de propósito, inspiración y motivación para desempeñarse día con día.

Joselyn Quintero, experta en psicología financiera y neuroeconomía, dice que la manera en que un líder se autogestiona emocionalmente con su equipo de trabajo es fundamental para crear un espacio laboral seguro y confiable.

“Muchos creen que un líder conectado con sus emociones es explosivo y dice lo que piensa sin importarle los demás. Es al contrario. Un líder que reprime lo que siente pasa por fases de explosión emocional descontrolada”, explica Quintero.

“El enojo responde a la necesidad de marcar límites, y esos límites nos impulsan a avanzar, a actuar. La reacción puede desencadenar en violencia cuando está mal direccionada o puede convertirse en una poderosa gasolina que nos saca de la zona de confort para construir, innovar y resolver problemas urgentes de forma creativa”, comenta la autora de libros sobre armonía financiera, una metodología que propone alinear mental, emocional y espiritualmente nuestra relación con el dinero.

El enojo como límite

Hay organizaciones donde se vive una situación de molestia permanente. Los colaboradores descontentos por factores que van desde el salario hasta la falta de condiciones mínimas para trabajar.

Esto sumado a estilos tóxicos de liderazgo. El resultado, según la consultora United Minds, son bajas tasas de desempeño y reducción de la productividad.

Especializada en comunicación interna y liderazgo, esta firma internacional publicó el estudio Efecto Contribución, el cual destaca que para los trabajadores es importante “tener un trato justo”, entendido esto en tres dimensiones:

  • Obtener la retribución merecida
  • Apoyo emocional
  • Motivación para tener éxito

La normatividad es un primer paso para impulsar estilos de liderazgo enfocados en propiciar estados de ánimo saludables para las compañías.

En México, la Secretaría del Trabajo emitió dos normas que las empresas deben cumplir para instalar estilos de mando que garanticen el bienestar psicológico de los equipos laborales. La Norma 35 se refiere a los factores de riesgo psicosocial, y la 25, a ambientes de trabajo sin discriminación y sin violencia laboral.

Rosalinda Martínez Reyes, especialista en ambientes laborales en la consultora mexicana Addition Human Resources, explica que la tendencia del llamado “liderazgo positivo” volvió a tomar fuerza a partir del confinamiento social obligado por la pandemia.

Sin embargo, advierte que no es posible hablar de este tipo de técnicas cuando las empresas todavía tienen que cubrir prerrequisitos básicos para garantizar el “trabajo digno”.

“Aún hay mucho por hacer en estilos de trabajo que ponen al colaborador en riesgo de sufrir estrés y es ahí donde el estado emocional se vuelve precisamente un ‘estado’, porque es una emoción sostenida por varias personas”, dice Martínez.

El líder, un ser emocional

En la literatura sobre neuroliderazgo se ha discutido sobre conceptos como liderazgo positivo, inteligencia emocional, estados de ánimos y empatía, que se refieren a cómo se administran las emociones de todos los que participan en el equipo de trabajo, incluidas las del líder.

Raquel Huidobro, directora de Práctica y Líder de United Minds México, dice que todavía existe la percepción equivocada de que los líderes “no pueden quebrarse”. Falso.

A quienes están al frente de un equipo, Huidobro les recomienda que, todos los días, tomen 15 minutos para identificar sus retos personales y laborales.

“Los supermanes se acabaron. El líder es, ante todo, una persona”, ataja Huidobro, también especialista en comunicación.

Por su parte, la coach Elena Espinal reitera que el primer trabajo de un líder es él mismo. “Si un CEO vive en el miedo y empuja a sus colaboradores, porque cree que a la gente hay que controlarla, entonces solo crea ganas de revelarse. El empleado solo querrá irse”, comenta.

Espinal sugiere que el trabajo personal que haga el líder para gestionar su propia situación anímica sea acompañado de un coach. “Un líder debe ser consciente de sus estados de ánimo, pero no es fácil”.

Por: Delia Angélica Ortiz
Fuente: https://tecreview.tec.mx/2022/03/25/liderazgo-1/inteligencia-emocional-en-lideres-escuchar-emociones/